viernes, 16 de abril de 2010

La última ventanita del fondo

Uno puede caminar por la exposición de Steve McCurry como quien deambula por un cuarto lleno de ventanas. Tal vez ese sea el sentido de la fotografía, ser ventanas hacia, pero muchas veces son las fotos las que se meten con nosotros, aún sin que lo queramos. En este cuarto de ventanas, sin embargo, somos siempre nosotros los que nos asomamos sin meternos, nos metemos sin tocar, miramos... y el fotógrafo nos ayuda a ver.

Recorriendo la muestra, empezamos a notar que todas las fotos corresponden al continente africano y a ciertas zonas de Asia. Vemos pescadores, niños, mujeres, feriantes, sacerdotes: a sus vidas nos asomamos, por un instante, por la ventana. A veces un rostro, un gesto, hace que sin darnos cuenta terminemos con medio cuerpo adentro. Pero solo eso, medio cuerpo.

La distancia en espacio y tiempo con las personas y paisajes nos mantiene a salvo de preguntas incómodas y realidades incomprensibles: es una de las ventajas de ser el que mira por la ventana y no el observado. Es entonces cuando empezamos a buscar, entre las demás, una ventana que dé hacia nuestro propio continente, América Latina. El fotógrafo nos ha dejado tan solo una. Una que a sus ojos alcanza para asomarnos a una realidad demasiado amplia, demasiado profunda. Solo que aquí, ponernos a salvo cuesta un poco más, y para cuando comenzamos a asomarnos, ya sentimos la patada que se viene del otro lado.

"América Latina"

3 comentarios:

Lisandro Gallo dijo...

Qué decir Pablo! Cortita y al pie tu patada. Me gusta tu mirada crítica, que hables de esto, de coómouna foto queriendo acercarnos nos distancia, nos deja tranquilos, reconfortados en nuestra consciencia de la "problemática social".
También se puede pensar que el tema de la fotografía de la pobreza, del dolor ajeno no es fácil de abordar y genera muchas dudas, es una discusión ya vieja, pero esto de estetizar la violencia, el dolor. La pobreza pronografiada.
No sé si es exactamente así, pero es una forma de verlo, y es bueno pensarlo al menos, ser conscientes de la implicancias de este tipo de trabajos fotográficos.
Me gustó el texto, mucho. Es cortito, pero contundente, como la patada que viene de otro lado.
Quizás estaría bueno que hables un poco más de la experiencia concreta de la visita, obviamente sin dejar de lado esta, tu procesión interna.
Saludos.

Pablo dijo...

Ah! Perdón! Me olvidé de aclarar algo. Este no es el texto de la salida! Pasó esto: yo fui a esta muestra hace un tiempo y me había quedado la "idea" esta del texto dando vueltas en la cabeza. Es decir, no la de escribir algo, sino esto de que McCurry le dedicara solo una foto (y esa foto) al continente latinoamericano. Entonces cuando vi que habían sugerido la muestra de este fotógrafo, me vino joya para tirar en algún lado eso que había pensado. Así que escribí más o menos lo que venía pensando. Después me di cuenta de que iban a tomarlo como "la crónica" pero bueh... En fin, yo pensaba hacer "la de verdad" con otra cosa, pero supongo que no está de más meter esta. De última...no sé, cuando suba la otra elijan la que mejor les parezca.

Emilia dijo...

Como crónica casi que funciona. Quizás, como dice Lisandro, estaría bueno trabajar más la experinencia de la visiuta, el "estar ahí", el ambiente, la gente. Pero en cuanto a la contundencia del texto, comparto plenamente su visión.

Y sí, yo también visité la muestra y entiendo muy bien a qué vas. Como ya señalaban por acá arriba, la estetización del sufrimiento.

Va a haber espacio en el taller para seguir trabajando con crónicas, de todas maneras.

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